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GESTIÓN DE LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN LAS PYMES: PLANIFICACIÓN DE ACTIVIDADES DE PREVENCIÓN, PREVENCIÓN EN EL ORIGEN, CONTROL DE RIESGOS

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Como vimos en artículos anteriores (12 y 3), la planificación de la acción prevención debe integrarse en todos los niveles y actividades de la empresa, programándose para un período de tiempo determinado. Distinguíamos tres tipos de actuaciones:

Medidas materiales de prevención: Eliminarán o reducirán los riesgos en el origen. Éstas son prioritarias respecto a las medidas de protección cuyo objetivo es minimizar sus consecuencias. La protección colectiva es a su vez prioritaria frente a la protección individual.
Información y formación: Buscan la consecución de comportamientos seguros y fiables de los trabajadores respecto a los riesgos a los que potencialmente puedan estar expuestos.
Control de riesgos: Conjunto de actividades para el control periódico de las condiciones de trabajo y de la actividad de los trabajadores, así como de su estado de salud.

 

En este artículo cerramos el ciclo y nos centraremos en el control de riesgos. Para una buena planificación de la acción preventiva desde el punto de vista del control de riesgos, nos debemos centrar en desarrollar los siguientes aspectos:

  • Revisiones periódicas de máquinas y equipos.

  • Control de riesgos higiénicos.

  • Control de riesgos ergonómicos y psicosociales.

  • Vigilancia de la salud.

Respecto a las revisiones periódicas, en toda empresa y como resultado del trabajo diario, las máquinas y equipos de trabajo sufren un determinado desgaste, lo que provoca que su fiabilidad quede reducida, convirtiendo a estos elementos en focos de posibles riesgos. Lo que se pretende con la realización sistemática de revisiones periódicas es la detección prematura de posibles fallos que puedan provocar riesgo en los trabajadores y daños graves en los equipos de trabajo. 

Los riesgos higiénicos son aquellos derivados de la exposición a agentes químicos, físicos o biológicos potencialmente generadores de enfermedades, patologías o lesiones. En la mayoría de circunstancias sus efectos aparecen en función de la dosis recibida por los trabajadores en su trabajo cotidiano, o sea, de los niveles de contaminación a los que han estado expuestos y del tiempo de exposición.

El control de los riesgos higiénicos debe centrarse en la realización de mediciones ambientales de los niveles de contaminación, comparándolos con estándares de referencia reglamentarios o, en su defecto, con los límites de exposición profesional para agentes químicos editados por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo que permiten estimar la probabilidad de daños. Los resultados de los estudios ambientales deben contrastarse con los resultados de la vigilancia de la salud, y posteriormente aplicar las medidas preventivas pertinentes y los correspondientes programas de control.

En cuanto al control de riesgos ergonómicos, el objetivo principal de la empresa respecto al trabajador debe ser lograr adaptar el puesto de trabajo, el entorno y los aspectos organizativos a las características individuales de éste, a fin de conseguir unas condiciones de trabajo óptimas en relación con su salud y bienestar, sin olvidar en ningún caso la necesidad de eficiencia en el trabajo.

Trabajar de manera incorrecta con posiciones forzadas o mediante movimientos repetitivos puede ocasionar lesiones que pueden llegar a provocar, además de los consiguientes daños físicos, efectos irreversibles. Aparte de la carga física hay que considerar también la carga mental del trabajo, por las crecientes exigencias en el tratamiento de la información que pueden ser causa de estrés y otras consecuencias sobre la salud.

Respecto al control de riesgos psicosociales, se deberá evitar la insatisfacción derivada de deficiencias asociadas a la organización del trabajo y debidas a falta de autonomía, rutina excesiva, inadecuación del contenido del trabajo a las capacidades de las personas o a unas relaciones interpersonales horizontales y verticales tensas.

Por último con respecto a la vigilancia de la salud, ésta es la herramienta fundamental para comprobar cómo afectan las condiciones de trabajo y los riesgos inherentes al mismo, a la salud de las personas. La vigilancia de la salud servirá para:

  • Identificar problemas tanto a nivel individual como colectivo.
  • Planificar correctamente la acción preventiva aportando criterios para priorizar las intervenciones.
  • Evaluar y controlar la eficacia de las medidas preventivas existentes.

El empresario deberá garantizar la vigilancia de la salud a todos los trabajadores que voluntariamente quieran someterse a ella o que, en su caso, deban hacerlo en los supuestos que especifica el artículo 22 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.

En la vigilancia de la salud deben tenerse en cuenta, en especial, los riesgos que pueden afectar a las trabajadoras en situación de embarazo, parto reciente o lactancia, a los menores y a cualquier otro trabajador que sea especialmente sensible a determinados riesgos. Por último recordar que la salvaguarda y el respeto del derecho a la intimidad y la dignidad del trabajador y la confidencialidad de los resultados es fundamental.

 

 

 

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